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Blogged in Spanish:

Anneke Simons fue diagnosticada con encefalomielitis miálgica en el 2003. Esta enfermedad neurológica afecta de manera progresiva al sistema inmunitario, neurológico y el cardiovascular causando fatiga severa, intolerancia al sonido, a la luz y dolores crónicos.

Ella empezó diciendo que está ahí para creer en nosotros y en todos, porque ella confía en que puedes hacer todo si tan solo dices “Si”. Cuando se enteró de su enfermedad y de todos los efectos secundarios que vienen con esta, empezó a buscar opciones. Lamentablemente, todos sus doctores y terapeutas le decían que aprendiera a vivir con esta condición, que aprendiera sus limitaciones y que no traspasara sus límites. Sin parar le repitieron que dijera que no. Pero no le gustaba como sonaba esa respuesta, no tenía sentido para ella. ¿Se preguntó a sí misma, como es posible alcanzar un resultado positivo a través del uso de palabra negativa? “No” es una palabra mágica, y peligrosa, que se escucha a diario y de muchas personas.  Escuchar tantas veces que le dijeran que no, la hizo pensar. Anneke Simons dice que ella ya no cree en límites, solo cree en días buenos y días malos. Para ella no hay EM, solo un “Yo”.  Ella cree firmemente que todo es posible, que las limitaciones son lo que te detienen, pero que estas limitaciones no deberían de ser un obstáculo.

Su enfermedad la mantuvo en cama, sin poder salir ni tener visitantes debido a su intolerancia a la luz y sonido. Lo que la mantuvo con fuerzas fueron las postales que su tía le enviaba.  Estas le hacían sentir que nadie la olvidaba, y que su voz era aún escuchada. Después de meses en cama, decidió que quería hacer algo, quería aprender, quería crear, quería lograr algo. Con esta nueva motivación decidió crear una organización con la cual podría conectar personas de alrededor del mundo, haciendo que estas personas se mandaran postales para que estas personas no se sintieran olvidados y solos. Ella convirtió las limitaciones en una manera de conectar a las personas, ella decidió decir que “Si”.  Fue así, como ella se levantó de su cama, rompiendo las barreras de sus limitaciones. En días buenos iba a conferencias y eventos, y en días malos reposaba en cama hasta recuperarse. No importa que tanto le aconsejaron no hacer todo este trabajo, ella una decidió optar por el camino del “Si” y empezar a vivir.

Anneke admite que decir que “si” no es fácil, y usualmente cuando lo hacemos agregamos un “pero”.  Entonces ella decidió llevar su trabajo a otro nivel y cumplir su sueño. Nos cuenta que de niña soñó con abrir una tienda, y de adulta con dejar un impacto. Fue al banco proponiendo su idea y esperando que el banco le diera el “Si” que necesitaba, pero no fue así. Le negaron ayuda debido a su discapacidad, pero es no la detuvo. Luego de finalmente conseguir ayuda de una organización para gente con discapacidades, logro abrir su tienda donde vende regalos, cada uno con una historia.

Antes de decirle “Si”  a la sociedad o a otros, primero hay que decirnos que “Si” a nosotros.  Anneke nos pide que nos amemos, que aceptemos nuestras fallas y nuestros límites para lograr ver todo de nosotros, lo bueno y lo malo. Mencionó a una amiga, la cual es ciega, a la que le pidió ayuda cortando 100 pedazos de hilo. Anneke le dio el “Si” y esta mujer sintió orgullo y felicidad de haberlo logrado, de que alguien le haya dicho que si puede. Anneke posa la pregunta, “¿Cuál es el “Si” que tú necesitas?” y nos deja con el sabio consejo, de que todo lo que hay que hacer es decir “Si”.